Una vivienda de altura, literalmente y en todos los sentidos. Situado en la séptima planta de un edificio con portero presencial en el corazón del barrio de Cuatro Caminos, este espléndido piso de 115 m² ha sido objeto de una reforma integral cuidadosamente ejecutada, que ha sabido combinar la solidez arquitectónica del edificio original de 1965 con unos acabados contemporáneos de primera calidad.
Desde la planta 7.ª, la vivienda disfruta de vistas despejadas y una luminosidad natural que recorre cada estancia, potenciada por las ventanas de nueva carpintería que garantizan además un excelente aislamiento acústico y térmico. El resultado es un hogar sereno, silencioso y lleno de luz, una combinación difícil de encontrar en el centro de Madrid.
El espacio de vida se articula en torno a un generoso salón-comedor de 30,17 m² que fluye con naturalidad hacia el comedor, creando una zona de convivencia amplia y versátil. La cocina independiente, de diseño impecable, cuenta con frentes en gris perla de perfil clásico actualizado, encimera y revestimiento trasero en piedra natural con veteado en mármol blanco, y electrodomésticos integrados de primeras marcas — un espacio que invita tanto al uso diario como a recibir con estilo.
La zona privada se compone de dos habitaciones dobles bien proporcionadas, ambas con aire acondicionado propio, y dos baños completos de criterios estéticos diferenciados: el principal, revestido íntegramente en mármol blanco con ducha de lluvia y griferías en negro mate, transmite una elegancia serena; el segundo, con mueble doble lavabo y acabados en tonos azul pizarra, aporta carácter y personalidad. Completa la vivienda una lavandería independiente, un lujo en pleno centro de la ciudad.
El edificio, de 1965 y con plena vigencia, cuenta con portero presencial y se encuentra en una de las ubicaciones mejor conectadas de Madrid, con acceso inmediato a las principales líneas de metro y al eje del Paseo de la Castellana. Se incluye trastero.