Una pieza verdaderamente singular en el corazón del barrio de Trafalgar. Este excepcional piso de 156 m², reformado con una exigencia estética fuera de lo común, impresiona desde el primer instante por su planta en ángulo —una configuración arquitectónica que le confiere una identidad propia y diferencial, difícil de encontrar en el mercado residencial de lujo de Madrid.
Seis balcones a la calle inundan la vivienda de luz natural y otorgan una presencia exterior notable, creando una conexión permanente con el entorno urbano del barrio. Esta generosa apertura hacia el exterior es uno de los rasgos más distintivos de la propiedad y uno de los primeros elementos que el visitante percibe al cruzar su umbral.
El corazón de la vivienda es su impresionante salón-comedor-cocina de 64,30 m² completamente diáfano, articulado en torno a columnas de hierro visto que evocan la memoria industrial de la arquitectura de principios del siglo XX. Lejos de ser un contraste, estas piezas estructurales dialogan con naturalidad con los acabados contemporáneos de máxima calidad: suelo de madera en espiga, techos con molduras y luz indirecta envolvente, librería empotrada a medida con iluminación LED y una cocina de diseño con isla en piedra natural, electrodomésticos de primeras marcas y frentes en madera natural de gran formato.
La zona privada se articula en tres dormitorios de cuidado diseño, tres baños completos revestidos en piedra natural con griferías en negro mate y espejos retroiluminados, más un aseo independiente. Completan la vivienda una lavandería propia de 4,71 m², vestidor y un generoso zapatero integrado —detalles que reflejan la atención al detalle que define cada rincón de esta reforma.
El edificio, de 1940 y con plena vigencia, cuenta con portero presencial y ascensor, y se emplaza en una de las calles más características del barrio de Trafalgar, con orientación este-oeste.